El Llamo blanco, por Fernando Diez de Medina, y En Las Montañas (Justicia Indiana) por Ricardo Jaimes Freyre

La universidad de Maryland sella sus libros por las páginas.  Si cierro el libro y miro las páginas cerrados desde una perspectiva lateral, veo las palabras “University of Maryland”.  La hojita de papel que uso para marcar mi página ya ha crescido hasta casi el medio de las letras.  Justo debajo de la rama central del “E” veo mi hojita.  Es mi propósito pasar aquella ramita esta noche.  Bueno, me gustaría terminar las próximas cien páginas esta noche, hasta la 293, que me llevaría justo debajo de la ramita de encima, pero como llegué tarde desde la escuela, no sé si es posible.  De todos modo es mucho. Hay que devolver el libro muy pronto.  Sé que mis entradas siguen acortándose y tal vez les falta algo de la profunidad, pero también veo estas entradas como un herramiento, con lo cual puedo repasar lo que he leído.

No había pensado que “llamo” era palabra aceptable para el animal, pero así es en el cuento.  No veo la palabra en mi diccionario de la Real Academia Española, pero ésta no está en Bolivia, y ¿qué sabe ella?  Es un cuento para mi misterioso, porque se trata de un milagro indígino.  El callaguaya explica que “Por una vida que se pierde pagarán otras vidas.  ¿Quieres, siempre, que tu hija vuelva a caminar?”  El padre dice que está dispuesto pagar mil vidas.  Pensamos que la vida que cuesta es la del llamo, que sacrifican para sanar a la hija (y éste después de intentarlo sin éxcito doctores americanos y europeos).  Pero muchos años después sus cuatro hijos (no la hija) mueren en un choque del avión.  Y aparece un llamo con una marca sobre su cuello, como se ha sanado…

El cuento del llamo enfatizó la justicia a los indios….el callaguaya ayudó al padre porque el padre había sido “bueno con los indios.”  Su bueno era construir escuelas, por ejemplo.  En el segundo cuento vemos la opuesta.  Dos hombres, el uno muy blanco y el otro más moreno (¿un europeo y un mestizo?) les tratan a las indíginas con crueldad.  Toma el uno un caballo bueno y da en cambio otro muerto.  El otro intenta quitar las tierras ancestrales de otro indio.  Pero les llegan la justicia indiana, tormentos horribles en las montañas.  Violencia fuerte, con siglos de historia detrás.

No comprendo porque los indios tratan a los “caballeros” con tú.

One Response to “El Llamo blanco, por Fernando Diez de Medina, y En Las Montañas (Justicia Indiana) por Ricardo Jaimes Freyre”

  1. Shannon dice:

    También se dice “Kallawaya”. Es un tribú tal vez pariente del aymará. Su reputación es de ser buenos de la medicina.

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